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Los mil lados del triángulo (José Miguel) A1

La lluvia empapó su pelo, y las lagrimas sus mejillas, no podía creerlo,
pero el detective, de una forma aséptica, con cara de jugador de poker
le enseñó todos los informes documentados con un gran número de fotos
que no dejaban lugar a dudas, no podía quitarse de la cabeza la imagen
del detective, había algo raro en él, que no tenía nada que ver con un
Philip Marlow, era vulgar y extraño pero eso sí, preciso y escueto
cuando le dijo “ejem... tenía usted razón, su amigo está liado con su
chica, aquí están los informes con los horarios de entradas y salidas
perpetradas por su amigo el Sr. Alberto Hernández del apartamento de su
prometida la señorita Sara Velasco, como puede observar estas fotos no
dejan lugar a dudas, además el video...”no pudo soportar más.
Salió corriendo de la oficina, ahora la lluvia arreciaba y el seguía
pensando en aquellas fotos, pero ¡como podía haberle hecho eso Alberto a
él!, a Miguel su mejor amigo. Entro en un bar y pidió un coñac, que
apuró de un sorbo, era imposible que Alberto le hubiera hecho eso y
Sara, la muy puritana zorra, ¿como las dos personas a quien más quería
le habían podido hacer aquello?, nuevas lágrimas brotaron de sus ojos,
mientras recordaba con escozor el día que conoció a Alberto, con sus
ojazos azules y su cara de miedo, cuando aún ambos no habían cumplido
los ocho años, desde entonces estuvieron siempre juntos, les conocían
por Zipi y Zape, por que parecían hermanos, aunque Alberto de pelo rubio
lacio y ojos azules, y él, Miguel, moreno, de pelo rizado y profundos
ojos negros. Aunque para ojos profundos, los de Sara cuando los
encandilo en su primer día de clase en la facultad de derecho, en ese
momento se formo, como una nueva galaxia, el triángulo amoroso hasta que
Sara se decidió a romperlo eligiendo sus ojos negros en vez de los
azules de Alberto, pero aun después de la destrucción del triangulo
pasaban mucho tiempo juntos, pero Alberto comenzó a distanciarse en el
momento que le anunciaron su decisión de casarse.
Ahora, bien pensado, el distanciamiento, era debido a que los dos
estaban liados, los muy hijos de puta, pero esto no podía seguir así,
Alberto y él tenían sus propios códigos de honor, sellados cuando ambos
mezclaron sus sangres en aquel ritual arcaico convirtiéndose en hermanos
de sangre y ahora aquella traición sólo podía arreglarse con sangre
porque ellos creían en el honor, se debían respeto y la única solución
era esa, la muerte, una solución que a los ojos del mundo sería un nuevo
crimen pasional en una pagina de sucesos, pero para él seria una
ejecución y para Alberto la única forma de ser perdonado por su
traición. Salió del bar destrozado pero resuelto a zanjar aquella deuda,
entró en su casa y cogió la Colt del 45 de su padre, introdujo el
cargador y corrió el cerrojo, salió nuevamente a la calle y mientras
pensaba en los ojos azules de Alberto, en su infancia, en sus noches de
agosto cuando eran niños y tenían toda la vida por delante. Ahora la
trinidad iba a romperse, de los tres lados del triángulo iba a quedar
uno solo, el digno, el fiel, los otros corrompidos iban a desaparecer,
por que a él, a Miguel, no se le podía hacer eso. Porque la única
liberación para Alberto y para Sara era una muerte digna.
Entró en el Púb, Alberto y Sara estaban besándose, si aún le quedaba
alguna duda se esfumó con la misma rapidez con la que saco la Colt y la
apoyo sobre la nuca de Sara, apretó el gatillo, la bala atravesó los dos
cráneos sin dificultad empotrándose en el espejo de detrás y haciéndolo
saltar en mil pedazos, mientras una niebla roja le manchó la cara. Los
dos cuerpos cayeron a sus pies, la melena de Sara tapaba la cara de
Alberto, separó con ternura la cabeza de la chica y se encontró con unos
ojos vidriosos de muerte, negros muy negros, no azules, y un cabello
negro y rizado, no rubio y lacio, los únicos ojos azules eran los suyos
reflejados en los mil espejos, el único pelo rubio era el suyo,
reflejado en los ojos muertos de su amigo Miguel, la sangre lo bañaba
todo, el color rojo le inundó la mente, entonces recordó que lo más
extraño del detective era su bata blanca, y que todos aquellos informes
que acusaban de aquella traición a su amigo y a su novia se comprimían
formando una única frase:
Alberto Hernández, Diagnóstico: ESQUIZOFRENIA.
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Un poco de
Sevilla
(Jazmín) A2
El origen de la antigua Hispalis romana es oscuro e incierto. Parece que
debió ser un poblado tartesso, Ispal, instalado en el siglo VIII a.C.
sobre una pequeña elevación del terreno a orillas del Guadalquivir.
Hacia el 500 a.C., la civilización tartésica fue destruida por los
cartagineses, que establecieron lazos comerciales con griegos y
fenicios. Tras las Guerras Púnicas, durante el periodo de dominación
romana, Hispalis fue un importante centro comercial y capital de la
Bética romana. En el siglo III se produjo el martirio de las jóvenes
alfareras Justa y Rufina, que más tarde fueron proclamadas patronas de
la ciudad.
En tiempos de los visigodos, la ciudad se vió envuelta durante más de un
siglo en continuas pugnas civiles entre cristianos y arrianos.
Sobresalieron las figuras de San Leandro y San Isidoro, ambos obispos de
la ciudad. En el año 712, la plaza fue conquistada por los árabes, que
la llamaron Isbiliya, de donde procede su nombre actual. Durante el
periodo del Califato, pasó a depender de Córdoba, siendo una de las
ciudades más importantes de Al-Andalus. En esta época, Sevilla
experimentó un gran auge en ciencias, artes y comercio. Pasó también por
las manos de los almorávides, en el siglo XI, que la embellecieron y
organizaron grandes empresas en la ciudad.
El 23 de Noviembre de 1248, tras un largo asedio, la ciudad cae en poder
del rey Fernando III de Castilla, convirtiéndose en sede de la Corte.
Las armas y el sello de Sevilla representan al rey San Fernando
presidiendo un tribunal, con una espada desnuda levantada en la mano
derecha y en la izquierda un globo del mundo, entre San
Leandro y San Isidoro.
El descubrimiento de América supone un esplendor inusitado para Sevilla,
impulsado por el río y el puerto. En 1503, los Reyes Católicos
establecieron en ella la Casa de la Contratación, con facultades
exclusivas en todo lo que se refiere al comercio con América. Se
convierte entonces en una de las ciudades más importantes de occidente.
El siglo XVII marca el declive de la ciudad, al pasar el monopolio del
comercio americano a Cádiz.
Ya en el siglo XX, con la Exposición Iberoamericana de 1929 y la
Exposición Universal de 1992, Sevilla ha recuperado gran parte de su
antigua gloria, convirtiéndose en una ciudad moderna y sin fronteras.
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El Alcázar
de Sevilla (Jazmín ) A3

Residencia ocasional de la
corona de España, es el palacio real habitado más antiguo de Europa.
Desde 1988 este edifico es
considerado como Patrimonio de la Humanidad.
No es un palacio individualizado, sino un conjunto de ellos, producto de
las sucesivas reformas que desde tiempos del dominio islámico diversos
monarcas han ido realizando, hasta aunar la más variada gama de estilos,
materiales e influencias de cuantas podemos encontrar en Sevilla.
Podemos ver diferentes estilos: islámico, mudéjar, gótico,
renacentista... El primer palacio lo mandó construir Abderraman III en
el siglo X y fue llamada Dar-al-Imara o Casa del Gobernador. De este
palacio nos quedan los lienzos de murallas que rodean al Patio de
Banderas. Por la calle Joaquín Romero Murube podemos ver un arco cegado,
que era la entrada al antiguo palacio. De la etapa almohade quedan el
Patio del Yeso y un trozo de muralla. La ornamentación que presenta
sirvió de inspiración a la posterior arquitectura nazarí utilizada en la
Alhambra de Granada. El Palacio del Rey Pedro I es el ejemplo civil más
importante del estilo mudéjar. Este rey sentía una predilección especial
por Sevilla y la escogió como capital de su reino. Era muy aficionado a
las artes y costumbres islámicas por eso escogió este estilo
arquitectónico. Su construcción se inició en 1364 y en ella participaron
artesanos sevillanos, de Toledo y de Granada. Este palacio tenía una
planta baja, y solo dos estancias en la parte superior. La utilización
como residencia real ha dado lugar a diversas restauraciones y
ampliaciones en la planta alta. En este palacio podemos ver bellos
salones y patios: Patio de las Doncellas, Patio de las Muñecas, Salón de
Doña María de Padilla, Salón de Embajadores, siendo este la pieza más
importante del palacio. Hay que destacar las puertas (obra original de
1366), la cúpula realizada en 1427 y la riquísima decoración de yeserías
y alicatados de sus muros. El Palacio Gótico fue mandado construir por
Alfonso X el Sabio sobre un antiguo palacio almohade. Bajo este palacio
están los Baños de Doña María de Padilla. En el palacio vemos el Salón
de los Tapices y los Salones de Carlos V. Fue modificado por las obras
realizadas en s. XVIII a raíz del terremoto de Lisboa (1755). En estilo
Renacentista, la Casa de la Contratación, organismo creado por los Reyes
Católicos en 1503 tras el Descubrimiento de América, ya que Sevilla se
convirtió en uno de los puertos más importantes de Europa porque tenía
el monopolio comercial con el Nuevo Continente. Aquí también se
prepararon importantes expediciones como la primera vuelta al mundo. En
la capilla podemos ver la Virgen de los Mareantes, obra de Alejo
Fernández. Es la primera representación que se hizo en Europa sobre el
Descubrimiento de América. Los jardines del Alcázar son muy bellos. Las
influencias mudéjares, renacentistas y barrocas han configurado unos
jardines de gran valor histórico, de gran belleza, que reflejan los
diferentes estilos de jardinería que se desarrollaban en cada época. A
lo largo del tiempo estos jardines se han enriquecido con exóticas
plantas procedentes de todos los rincones del planeta; en la actualidad
se catalogan más de 170 especies en sus 60.000 m2 de superficie. La
salida del Alcázar se realiza por el Apeadero, amplio zaguán que lleva
al Patio de Banderas. Este espacio y la portada de la puerta de salida
fueron remodelados por el arquitecto Vermondo Resta. Sobre el Apeadero
existe una sala que sirvió como Armería Real durante el reinado de
Felipe V, donde actualmente se realizan interesantes exposiciones
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Puente de
Isabel II o de Triana (Jazmín) A4

Proyectado y construido entre 1845 y
1852, por los ingenieros Gustavo Steinacher y Ferdinand Bennetot. Es el
primer puente de hierro construido en la ciudad, para reemplazar al
puente de barcas almohade de 1171. Sigue el modelo del desaparecido
Carrousel (inaugurado en París en 1834). Fue construido en su totalidad
con pilares de piedra y hierro excluyendo la madera. Es un ejemplo de la
arquitectura de hierro del siglo XIX.
Se compone de tres arcos, de 43,464 m de luz cada uno, y para su
construcción se empleó hierro procedente de El Pedroso. El puente está
apoyado sobre los restos del antiguo Castillo de San Jorge, y tiene una
gran rampa de contención que llega hasta la calle de San Jorge.
Fue declarado Monumento Histórico Nacional, el 13 de Abril de 1976.
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El luto en la cara
(Carmen Pastrana) A5
No dormí en la
noche, estaba nerviosa
la luz apagada, que noche tortuosa
las sombras vagaban con una sonrisa
esas que te asustan, no tenían prisa.
Se atrevió a acercarse una sombra fría
sentí su llegada, la piel se me enchina
llevaba en el rostro una tela fina
y abajo de ella, lágrimas en ruinas.
Las sombras vagaban con una sonrisa
esas que te asustan, no tenían prisa.
se atrevió a acercarse una sombra fría
sentí su llegada, la piel se me enchina
llevaba en el rostro una tela fina
y abajo de ella, lágrimas en ruinas.
Que triste mirada, el luto en su cara
las facciones finas ya distorsionadas
una aureola negra ya la coronaba
y unas zopilotas bailando encantadas.
Me quedé sin aire y sentí una espada
me entró por el pecho, salió por la almohada,
lágrimas batidas, sangre derramada
esa noche supe que tú me engañabas
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Morir para escribir (Carmen
Pastrana) A6
El dolor es mi pluma
el sentir, es morir
el morir es mi vida
y mi vida escribir.
La tinta es la pasión
que corre por mis venas
esa que a veces arde
esa que causa penas.
Mi corazón es un libro
donde siempre he de imprimir
todos mis sentimientos
que no aprendí a reprimir.
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A Noris (Carmen Pastrana) A7
Toda vestida de azul
llegaste desde el cielo
como un regalo de Dios
cuidándote con esmero.
Te dejó en mi regazo
te apreté muy fuerte al pecho
te llené de muchos besos
¡Dios nos ama! ¡es un hecho!
Dos ángeles de la guarda
decoraban tu cabeza
y una aureola que brillaba
resaltando tu belleza.
Te amo tanto niña mía
desde que llegaste tú
mi vida no es sombría
y el cielo se hizo azul.
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A Fara (Carmen Pastrana) A8
Cae la noche
y con ella las estrellas
y en una de ellas estas tú
en esa.. la que se ve más bella.
Bella como te fuiste
aún con el dolor que te llevaste
aún con tu alma triste
por el lindo capullo que dejaste.
Cae la noche
y con ella cae el silencio
y en el silencio estas tú
y en el silencio yo rezo.
Rezo por tu alma dormida
rezo por el tesoro que dejaste
que a tu lado te tuvo en corta vida
más en su corazón por siempre ha de llevarte.
Cae la noche
y en la noche veo tu faz
querida amiga te quiero
deseo que descanses en Paz
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Con el alma en reposo (Carmen
Pastrana) A9

Sola, vacía,
con el alma en reposo
No siente, no llora,
no ama, no vive.
Perdida en el camino
pende de un hilo.
Se rompe,
y yo aquí, inmóvil
sin poder hacer nada.
Esperando un amor la rescate
Esperando un amor la apasione
porque ...
no quiero presenciar su muerte.
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Miedo a su llanto (Carmen Pastrana) A10

No quiero que la tierra llore
pierde su encanto,
aniquila mi razón
me envuelve en llanto.
Siento su dolor llegar y me estremezco
solo pienso en escapar de su acecho
mas la tierra no me mira
ella solo se defiende y siente ira.
Y yo, no soy nadie ante su lecho
aunque quiera detener su furia
cuando no puedo detener mi miedo
cuando no puedo detener mi angustia.
Mas con ella vivo
y cuando esta tranquila se ve bella
y cuando esta muriendo, muero con7
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No me gustan los muertos
(Carmen Pastrana) A11

No me gustan los muertos
porqué no dicen nada
además causan dolor,
mueres con ellos.
No me gustan los muertos
ni la tumba en que los meten
están muy apretados,
verlos dentro me estremecen.
No me gustan los muertos
ni tampoco su morada
provoca un dolor inmenso,
saber que se quedan sin alma
No me gustan los muertos
ni las sombra que les cae
los abraza con lamentos
de la gente que los ama
No me gustan los muertos
porque no oyen nada
ni las suplicas del alma,
pidiendo que no se vayan.
No me gustan los muertos
ni tampoco su color
en ese momento quisiera
brindarles mucho calor.
No me gustan los muertos
pues no se parecen en nada
creo que al salirse el alma,
se va con todo y mirada.
No me gustan los muertos,
no, no me gustan los muertos.
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Sepulcro (Carmen Pastrana) A12

Soñando que yo soñaba
me perdí en mi sueño
un laberinto ante mi se reflejaba
hundiéndome hasta el fondo de mi almohada.
Por un momento no pude respirar
sentí parar mi corazón
mi alma quiso descansar
no quiso sentir ni una emoción.
Y así, me perdí en el abismo
dejé caer la tierra sobre mí
no quise abrir los ojos
mas oí un llanto, y solo era el mío
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El ciego A13 (Carmen Pastrana)
Dicen que una
vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un
pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía: "POR FAVOR
AYÚDEME, SOY CIEGO".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó
unas pocas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso tomó el cartel, le
dio vuelta tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía
limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció
sus pasos y le preguntó si había sido él quien reescribió su cartel y
sobre todo, qué había puesto.
El publicista le contestó "Nada que no sea tan cierto como tu anuncio,
pero con otras palabras", sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía: "HOY ES PRIMAVERA, Y
NO PUEDO VERLA".
El mismo mensaje, dicho de otra forma, puede cambiar por completo los
resultados
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El
idiota A14
(Carmen Pastrana)

Se cuenta que
en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el
idiota de la aldea. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de
pequeñas changas y limosnas.
Diariamente ellos llamaban al idiota al bar donde se reunían y le
ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra
pequeña, de 2000 reales.
Él siempre escogía la mayor y menos valiosa, lo que era motivo de risas
para todos.
Cierto día, alguien que observaba al grupo le llamó aparte y le preguntó
si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos.
Lo sé, respondió, no soy tan bobo.
Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito
acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se
pueden sacar varias conclusiones:
-La primera: Quien parece idiota, no siempre lo es.
-La segunda: ¿Quiénes eran los verdaderos idiotas de la historia?
-La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de
ingresos.
-Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aún cuando
los otros no tengan una buena opinión sobre
nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de
nosotros, pero sí lo que realmente somos.
El mayor placer de un hombre inteligente es aparentar ser idiota delante
de un idiota que aparenta ser inteligente.
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Dun
o sentido Samantha A15

¿ Te has
planteado alguna vez si los que se hacen llamar videntes, curanderos,
brujas, hechiceros y todas esas personas o personajes existieron o
existen en realidad? Si lo has hecho, no voy a escribir sobre esto en
particular, esto no es lo importante, lo que parece más sorprendente es
que seguro conoces a alguna persona directa o indirectamente que te haya
contado que le han hecho una carta astral, le han leido la mano o echado
el Tarot y le han adivinado el pasado, el presente o el futuro.
Si en esta línea ya te estás preguntando por qué hablo de esto, cuál es
mi opinión y a dónde quiero llegar, sólo quiero compartir, en principio,
la utilización de dos palabras: don o sentido. Desde hace ya mucho
tiempo, siglos, existe esta controversia.
La mayoría de la gente contesta que espera que la ciencia sea capaz de
responder a preguntas como las del inicio de este texto. ¿Por qué
algunas personas tienen el don de ser videntes y otras no? (uso la
palabra vidente porque es la más útil para la dualidad don o sentido).
Aquí retrocedo en la Historia para comentar que el estilo actual de
explicación científica comienza con Isaac Newton y la Revolución
Científica.
Newton definió la empresa científica como la búsqueda de un pequeño
número de leyes matemáticas a partir de las cuales fuera posible deducir
las regularidades que se obervan en la naturaleza. Posteriormente,
tomando como base sus observaciones, los científicos propondrían leyes
científicas, del tipo de la Ley de la Gravedad de Newton. ( Thomas Hardy
Leahey. HISTORIA DE LA PSICOLOGIA. Principales corrientes en el
pensamiento psicológico)
Si observáis, con vuestros ojos y el sentido de la vista, la palabra
clave es observación. Sólo aquello que es observable a partir de los
cinco sentidos determinados por la ciencia actual, (vista, oido, gusto,
olfato y tacto), es cierto, real o verdadero, que de alguna manera es
empírico, contrastable o verificable. Aquí no hay cabida para el don u
otro sentido.
Hasta comienzos del SXX positivistas como Compte y Mach, donde sólo era
válido y se podía hablar de aquello que podía observarse directamente,
dejaban fuera de la ciencia conceptos tales como “átomos” y “electrón”.
A partir de este descubrimiento los científicos tuvieron que admitir en
la Ciencia términos que aparentemente se referían a entidades
inobservables. De aquí pasamos al positivismo lógico, uniendo empiriesmo
con la lógica formal.
Seguramente, más de uno, si es que le ha interesado y ha llegado a leer
hasta esta línea, estará pensando: ¡No irá a comparar un átomo con una
bola de cristal!. No, en absoluto, pero en cientro sentido, como bien
dice Dyer en su libro El poder de la intención:
“El sentido de lo posible. La creación actúa sobre la iperecedera
posibilidad de que cuanto se piensa puede ser. Piensa en algunos de los
grandes inventos que actualmente son algo cotidiano: los aviones, la luz
eléctrica, el teléfono, la televisión, el fax, los ordenadores. Son
resultado de ideas creativas de individuos que no hicieron caso del
ridículo al que se expusieron cuando se centraban en lo posible en lugar
de lo imposible.”
Con otras palabras, (las mias, claro), la ciencia avanza y en algunos
casos utilizando “el sentido de lo posible” y no de la lógica o de lo
meramente observable, como en el caso de un avión, un montón de
toneladas con un montón de pasajeros, que vuela en un tiempo recor y
llega a la otra punta del globo terráqueo. Entonces, ¿por qué no creer
que en vez de un don existe un sexto sentido que sirve para algo más que
ver muertos en ocasiones? Que, como todos los demás sentidos, hemos de
practicar, equivocarnos en su utilización y aprender a utilizarlo lo
mejor posible. No, por ejemplo, para cobrar grandes sumas de dinero a
personas desesperanzadas, sino para vivir mejor en buena armonía con los
demás. Por ejemplo, uno de sus usos es para ser videntes de no provocar
un estado de conflicto con un desconocido o poco conocido que esté ese
día o lleve unos cuantos días en una etapa de sufrimiento.
¿Habéis notado alguna vez o alguien os ha contado o comentado de otra
persona algo parecido a : Antes de darle la mano me dio un repelús y
supe que no íbamos a llevarnos bien.? También os habrá pasado de veniros
a la mente alguna persona de la que no sabeis nada desde hace mucho
tiempo y recibís una llamada o una noticia de ella. Muchas personas se
expresan diciendo: Sentía que iba a pasar, no me digas por qué pero lo
sentía.
Como véis, volvemos al verbo sentir y no al observar, por lo que yo
prefiero hablar de un sentido y no de un don.
Llegado a este punto donde quiero compartir con vosotros maneras de
despertar ese sentido, os espero en otra ocasión para contaros mis
limitadas experiencias. GRACIAS POR ESTAR AHÍ. OS MANDO MIS MEJORES
ENERGÍAS EN PENSAMIENTOS. SED FELICES.
Libros consultados:
Historia de la Psicología. Principales corrientes en el pensamiento
psicológico. THOMAS HARDY LEAHEY. Prentice Hall Iberia, Madrid 1998.
El poder de la intención. DR. WAYNE W. DYER. Grupo Editorial Random
House Mondadori, S.L., 2005
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